Un ciclomotor que todavia puede dar mucho de si

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Los que hemos vivido en la época de los noventa sabemos de primera mano que el ciclomotor tuvo todo su esplendor por aquel entonces, yo recuerdo como con tan solo catorce años ya tenía una en mi poder, antes los tiempos eran diferentes mi infancia la recuerdo con mucho cariño porque a pesar de estar en tiempos ahora muy modernos no son comparables ni por asomo a esa época en la que se podía salir sin problema y que yo con esa edad ya circulaba con mi ciclomotor por mi ciudad sin ningún problema. El permiso de circulación no era necesario tener que ir a sacárselo a una autoescuela como ocurre ahora, yo recuerdo haber ido a un psicotécnico y con unas pruebas realizadas en poco más de un mes ya lo tenía en mis manos. Lo usaba para todo para ir al instituto, para salir un sábado, para ir mi padre al campo, lo que quiero decir con esto es que tenía un montón de usos y nunca nos dio un problema.

Es verdad que si no hubiera sido por mi padre ese ciclomotor no hubiera durado nada ya que él era el encargado de hacerle las revisiones y mantenimientos pertinentes para que funcionara de la mejor manera. Claro yo solo era una niña que ni idea tenía es más hasta de llenar el depósito se tenía que encargar él además de guardarla cada vez que llegaba a casa, el tiempo fue pasando y me fui a la universidad, me saqué el carnet de conducir y el ciclomotor ya no lo volví a utilizar. Gracias a mi padre que cuando se jubiló dejó de lado el coche pensaba que ya bastante había conducido el resto de su vida y para hacer recados el ciclomotor le venía de maravilla. Casi treinta años después ese ciclomotor sigue funcionando mi padre de eso se ha encargado y a base de visitar un montón de desguace de ciclomotores ha conseguido piezas que al final han acabado rompiéndose, gracias a esta iniciativa de la venta de piezas de segunda mano de estos vehículos muchas más personas como mi padre que se apañan con ellas para moverse por la ciudad y hacen que su viejo ciclomotor perdure en el tiempo en un estado de conservación muy bueno, con la expectativa fijada de que dure otros cuantos años más.